El parque

Con los años, las pisadas de Serafín se hacen más pesadas, pero aún mantiene la rapidez de zancada.
Se sienta en un banco del parque, a falta de observar obras y debido a la crisis, el parque se ha convertido en uno de sus destinos preferidos.
El sol de otoño en Madrid, a pesar de la baja temperatura, es muy agradable, hasta puede resultar molesto después de un tiempo.
Le gusta ese parque porque es extenso, no hay mucha gente, por lo que le permite a Serafín hacer una de sus aficiones preferidas: pensar y estar a gusto consigo mismo.
Al otro lado observó a Maria, una mujer de unos cincuenta años. Aún recuerda cuando la conoció, se sentó en el mismo banco, ella entabló conversación pero enseguida Serafín se dio cuenta que no buscaba charlar sino que estaba trabajando para llegar a final de mes.
Volvió a lo suyo y al poco tiempo pasó el tipo que va de negro corriendo y con unos auriculares que no impide escuchar una música estruendosa. Como siempre va concentrado en sus pensamientos. Serafín lo observa cómo se aleja y le envidia la rapidez de movimientos.
Una nube hace que el sol no llegue con toda su fuerza por lo que Serafín decide volver a casa. El sonido de sus pisadas le acompaña en su camino.  

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