De dónde surgen las historias

Cada vez que salgo a correr, me suelo encontrar con un hombre que pide. Lo llevo observando durante meses. Aprovecha un intercambiador de transporte público dónde el paso de gente no cesa.

Este hecho, lamentablemente, es habitual en las grandes ciudades, pero en este caso lo que me llama la atención es que el hombre va impecable. Rasurado, peinado, ropa planchada y un periódico gratuito debidamente doblado bajo el brazo.

Un día tras otro está ahí, pidiendo a los transeúntes, como si se tratara de un trabajo convencional. Creo que se llega a estas situaciones por pura y llana necesidad. Creo también que el desgaste de “dar la cara” a diario hará mella en esa persona, en su autoestima pero en este caso ha recreado la situación y se ha imbuido en un personaje que no es el típico de la gente que pide en la calle.

A veces me preguntan de dónde saco las historias que se me ocurren.

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22 agosto, 2014 · 10:59

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