Me levantaría la tapa de los sesos. Parte 17. La creación es como una espinilla

“La creación artítica es como una espinilla. Puedes estar tocándola un buen rato que  saldrá cuando le venga en gana”

Dije esto ante un cultivado auditorio en una escuela donde estaba dando una charla sobre guiones televisivos. Es lo bueno de haber trabajado en una serie de éxito, y si a esto se le une el marchamo de maldito por haber publicado unas cuantas novelas que no hay leído “ni Dios”, se tiene al orador perfecto.

Mientras daba la charla me fijaba en el público, principalmente en el femenino. Era insultántemente joven. Todavia no había llegado a que me gustaran las colegiales con faldas cortas y medias, como a otros amigos de edad similar a  la mía. Prefiero que tengan más cuerpo y, sobre todo, poder hablar porque el sexo tiene una parte muy importante, que a veces, se nos olvida, y es muy verbal. Hay que hablar, susurrar, decir  palabras que exciten a tu pareja, a ti mismo.

Me sentia bien, era como sentirse deseado. Todo el grupo escuchándome, con los oidos bien abiertos. Sus caras moviéndose al unísono, ante cualquiera de las tonterías que en algún momento decía para que la clase les fuera amena.

Una vez acabada la charla me rodearon, y me ví inevitablemente tomándome unas cañas con un grupo en un bar cerca de la escuela. Esas cañas de antes de comer se van convirtiendo en copas, en estómago vacío, y en euforia.

Mientras el grupo va perdiendo unidades, como si se tratara de una batalla, los compromisos van haciendo  mella, y lo que es más importante el alcohol no perdona en los cuerpos jóvenes, todavía no acostumbrados a esta autodestrucción. Este es otro de los grandes mitos, que si eres joven aguantas más. Totalmente falso. Lo que si es que a la mañana siguiente están como una rosa, y yo me tengo que encomendar a algún santo, aunque no crea en ellos, para que mi cuerpo pueda funcionar con relativa normalidad.

El gupo se ha ido haciendo tan pequeño que he acabado con una chica preciosa en su casa a las tres de la mañana. Son de esas sensaciones extrañas porque en contadas ocasiones he estado con mujeres tan guapas,y cuando digo tan guapas, significa que es demasiado bella.

Ella me halaga con sus comentarios. Le encanta mi trabajo. Esto me hace poner en guardía porque en el medio que trabajo, el halago normalemnte va unido a que en breve un cuchilllo será lanzado en dirección a la espalda.

La miro, y es realmente preciosa. A pesar del efecto del alcohol, no estoy todavía en ese estado en que cualquier mujer te parece bella. Empiezo a pensar en dónde estará la  trampa ya que con la suerte que tengo, seguro que me encuentro una sorpresa entre sus piernas o que aparece el novio cornudo curtido en un gimnasio y con ganas de hacerme la cirugía plástica con un puñetazo.

Se quita la parte de arriba,  muestra unos pechos grandes y hermosos. Donde la ley de la gravedad no ha hecho todavia efecto. Duros, tersos. Incitándome a que los toque. Tiene un cuerpo perfecto. Sólo falta pellizcarme para comprobar que no estoy viviendo un sueño.

Se desnuda totalmente y es … mujer. Pedazo de mujer!. Nos abrazamos y a veces en este tipo historias de personas que se acaban de conocer surge una química sexual que parece como si te conocieras toda la vida. Que sabes donde hay que tocarla para que se excite más. Que ella conoce ese rincón donde te hace volar. Pues acaba de surgir.

Pero no todo es perfecto en tres horas nos tendremos que levantar porque ella ha quedado para ir con su familia a hacer no sé qué. Esos compromisos que se tiene en ocasiones y que no puedes decir que no. Me da igual, estoy feliz.

No hemos dormido ni dos horas, pero no sé si os he contado que la resaca me produce un efecto de ebullición, de sobre excitación neuronal y sexual. Me despierto abrazado a ella, dándome la espalda con ese hermoso culo. Qué precioso es el culo femenino!. Lo acaricio y no tengo que por menos de deleitarme lentamente con él y su dueña antes de irme de esa casa.

Una vez en la calle. Me doy cuenta de lo afortunado que he sido esta noche. He sido bendecido con el cuerpo de una diosa. Mi sonrisa de oreja a oreja me delata y doy gracias a la charla por haberme dado este regalo.

La creación, como el sexo, es como una espinilla. Saldrá cuando le venga en gana.

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