Felicidad (una historia para Carlos Laullón)

Me estiré, me acomodé como pude. Había algo que me decía que era el momento, que era aquí donde debía estar.

Sentía un calorcito que me era familiar pero no recordada de dónde, hacía mucho tiempo de eso. Ese bienestar se acrecentaba, inundaba  mi cuerpo, pasaba por la cabeza y acabó en el corazón.

Me dí cuenta que ya no volvería a trabajar, pero también que no volvería a disfrutar de la compañía de los amigos. Que no volvería a sentir el calor de una mujer a mi lado pero también de que no tendría que luchar más.

En vez de sentirme mal, me dí cuenta que estaba contento. Todo a mi alrededor era felicidad. Una constante y eterna felicidad.

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